Divorcio Incausado


¿SI USTED SE QUIERE DIVORCIAR EN EL DISTRITO FEDERAL, HOY EN DÍA, QUÉ DEBE HACER?

Entre otras alternativas, podría usted acudir a un escritorio público o simplemente en la avenida Juárez, frente a los tribunales, se anuncia que por tres mil pesos se puede realizar el trámite del divorcio. Todo esto, gracias a lo que hoy rige la vida de los casados y la familia en México. Para empezar, el Capítulo X del cuerpo normativo multicitado regula el divorcio del artículo 266 al 291, salvedad hecha de los preceptos 273, 274, 275, 276 y 289 Bis, que han quedado derogados.


ARTICULO 286

Textualmente ordena que el divorcio disuelve el vínculo del matrimonio y deja a los cónyuges en aptitud de contraer otro. Facultativamente, autoriza a cualquiera de ellos o a ambos a solicitar ante la autoridad judicial, es decir, el juez familiar, su divorcio "manifestando su voluntad de no querer continuar con el matrimonio, sin que se requiera señalar la causa por la cual se solicita, siempre que haya transcurrido cuando menos un año desde la celebración del mismo". De acuerdo con el texto trascrito, ya no existe en el Distrito Federal ni el divorcio voluntario judicial ni el necesario, en su lugar, como usted lo acaba de leer, distinguido lector, hoy hay que solicitarlo y, como dice la propia ley, con la simpleza de expresar que no quiere seguir casado o casada, además, absurdamente dice la ley, que sin expresar causa o causas, las cuales se han suprimido de la ley en cuestión. Si usted se quiere divorciar, lo puede solicitar unilateralmente, si su cónyuge está de acuerdo, los dos firman la solicitud y fijarse bien, tengan o no hijos menores de edad y haya o no bienes que repartirse, porque se hubieran casado bajo el régimen de sociedad conyugal, el juez Familiar está obligado a disolver el vínculo en un lapso que oscila entre 8 y 30 días, contados a partir de formular la solicitud; y respecto a las cuestiones pendientes -hijos y bienes- éstos se resolverán en forma incidental, es decir, juicios cortos, que derivan del principal. En el primer caso, será una controversia familiar y en el segundo, un juicio ordinario civil. Es criticable también que como única ratio iuris, haya expresado el legislador que cuando menos hubiera transcurrido un año a partir de la celebración del matrimonio, como si esto fuera una razón que sirva para algo o sea importante para la familia y sus miembros. Es evidente que atrás de esta reforma hay intereses inconfesables, ataques contra la familia, discriminación, sobre todo contra la mujer, porque en la realidad, al decretarse el divorcio por esta solicitud, imagínense ustedes, distinguidos lectores, qué tanto le va a importar a estos divorciados su propia familia, y si fuera el caso, que quisieran disolver el lazo jurídico, esto deberá hacerse siempre respetando las garantías constitucionales, en las cuales se establece que nadie puede ser condenado sin haber sido oído y vencido en juicio, en otras palabras, por ejemplo, él solicita el divorcio, lo hace de manera unilateral, ella se niega a concederlo, lo expresa claramente, se opone a la solicitud, y el juez, parafraseando a un expresidente de México, "ni la ve ni la oye", procede el divorcio y con otro agravante, por eso decimos que es una reforma con dedicatoria, se agregó el artículo 685 Bis del Código de Procedimientos Civiles, ordenando en ese precepto que la resolución del juez es inapelable. Si todo esto no fuera suficiente para alzar la voz contra estas reformas, lo haremos en la segunda entrega de este artículo, en la cual nos referiremos expresamente al artículo 3° transitorio del Decreto, que puso en vigor la reforma del 3 de octubre del 2008, porque el mismo es una vergüenza, carece de razones o fundamentos jurídicos básicos y nuevamente regresan al 1804, para determinar que la autonomía de la voluntad, "laissez faire, laissez passer", norma suprema del Código Civil de los franceses, la han puesto en vigor para determinar la suerte de una familia y acabar con ella.


ARTÍCULO 267

Baste señalar para nuestros distinguidos lectores que la letra anterior de la ley regulaba en este precepto diferentes causales o razones para demandar el divorcio necesario. Si bien es cuestionable que algunas de ellas estaban ahí por tradición jurídica otras por cambios en las clases de familia y unas más, porque así había funcionado en la ciudad-capital el régimen familiar, hoy, con una decisión mayoritaria en la Asamblea Legislativa, se creó un nuevo precepto, desapareciendo la violencia familiar, el adulterio, la concepción de hijos que no lo fueran del otro cónyuge, la prostitución de la mujer, del hombre o de los hijos, la incitación a la violencia para cometer algún delito, los actos inmorales, ejecutados por él o por ella para corromper a aquellos, así como tolerarla, padecer sífilis, tuberculosis o cualquier otra enfermedad crónica o incurable, que además fuera contagiosa o hereditaria y la impotencia coendi, entre otras causales; hoy, todo ha desaparecido y se ha reducido a lo siguiente:

"El cónyuge que unilateralmente desee promover el juicio de divorcio deberá acompañar a su solicitud la propuesta de convenio para regular las consecuencias inherentes a la disolución del vínculo matrimonial, debiendo contener los siguientes requisitos:

I La designación de la persona que tendrá la guarda y custodia de los hijos menores o incapaces;

II Las modalidades bajo las cuales el progenitor, que no tenga la guarda y custodia, ejercerá el derecho de visitas, respetando los horarios de comidas, descanso y estudio de los hijos.

III El modo de atender las necesidades de los hijos y, en su caso, del cónyuge a quien deba darse alimentos, especificando la forma, lugar y fecha de pago de la obligación alimentaria, así como la garantía para asegurar su debido cumplimiento;

IV La designación del cónyuge al que corresponderá el uso del domicilio conyugal, en su caso, y del menaje;

V La manera de administrar los bienes de la sociedad conyugal durante el procedimiento y hasta que se liquide, así como la forma de liquidarla, exhibiendo para ese efecto, en su caso, las capitulaciones matrimoniales, el inventario, avalúo y el proyecto de partición;

VI En el caso de que los cónyuges hayan celebrado el matrimonio bajo el régimen de separación de bienes deberá señalarse la compensación que no podrá ser superior al 50 por ciento del valor de los bienes que hubieren adquirido, a que tendrá derecho el cónyuge que durante el matrimonio, se haya dedicado al desempeño del trabajo del hogar y, en su caso, al cuidado de los hijos o que no haya adquirido bienes propios o habiéndolos adquirido, sean notoriamente menores a los de la contraparte. El juez de lo Familiar resolverá atendiendo las circunstancias especiales de cada caso".


Articulo 271

El nuevo texto obliga a los jueces de lo Familiar a suplir sus deficiencias, en el convenio que hubieren propuesto, y de alguna manera limitan lo que en el pasado era más discrecional para la intervención del juez y apoyar a las partes en conflicto. De repente el legislador se metió en el procedimiento civil, y en la segunda parte de este artículo habla de las limitaciones formales de la prueba, que son de materia civil, y dice expresamente que no deben aplicarse en los casos de divorcio, sólo en lo referente a la propuesta de convenio.


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